La sensibilidad es un don relacionado con la creatividad y una mayor profundidad de sentir las emociones. En realidad, es el sistema nervioso el que es más sensible y con una mayor capacidad para recoger los estímulos externos.

Según Elaine Aron, quien ha llevado a cabo la investigación aportando luz en este campo, una persona altamente sensible es capaz de recoger más impresiones del exterior que una que no lo sea.

El sistema nervioso se estimula a través de los cinco sentidos y, de esta forma, se puede explicar por qué a alguien altamente sensible le puede resultar más molesto las luces, los ruidos, los olores, o las emociones más fuertes.

En realidad, las impresiones del exterior que dejan de ser tolerables para una persona con un sistema nervioso no tan sensible se pueden convertir en dolorosamente insufribles para una PAS.

Una persona más sensible necesita un entorno de protección donde esté a salvo; fuera de ruidos, olores, luces estridentes en el que existan las condiciones necesarias para desarrollar su creatividad y espiritualidad.

Una PAS normalmente necesita más tiempo para procesar lo que le ha ocurrido; necesita tiempo para estar a solas y digerir la vivencia en el exterior para poder salir afuera y seguir en contacto con los demás.

En términos generales, las PAS se sienten profundamente incomprendidas porque la percepción de la realidad a través de los cinco sentidos es más intensa, pero también debe abrirse a buscar su rasgo y analizar aquellas ventajas que ofrece tales como aquella capacidad de ser más amoroso, empático y creativo.

Una Persona Altamente Sensible puede contribuir al mundo a través de su mayor empatía, sabiduría y perspectiva existencial y vital de las que está provista y, de hecho, es lo que los demás están esperando.

El libro que recoge la información más esencial para alguien así y útil para conocerse es el de Elaine Aron "Las Personas Altamente Sensibles, El Don de la Sensibilidad", publicado por Obelisco.

¿Qué es lo que el viajero se encontrará en la casa rural de una PAS?

El Espíritu Alamedas, que se refleja en el cuidado de los pequeños detalles; la delicadeza de la ropa de cama; las toallas perfumadas; la limpieza; la generosidad y la decoración escogida; el desayuno casero servido en el coqueto carrito bufet; el recibimiento... y todo en su conjunto que no se sabe qué es, pero que le hace a uno sentirse bien y con un recuerdo agradable de lo que se llevó de Las Alamedas; los aromas; las imágenes y una bella experiencia.