Por el patio de luces se sube al desván. La primera foto está tomada desde una de las ventanas de la cocina del mismo y en la foto de la derecha tenéis la escalera de subida. La ventana que se ve es la de la habitación rosa.
En esta foto se ve, al fondo, el ventanal del comedor de la planta baja. El sonido del agua cayendo de un piso a otro de la fuente es un motivo de relax.
He pretendido que la experiencia en Beautiful Alamedas esté llena de sensaciones. De suaves sonidos, de imágenes delicadas y de aromas agradables.
Con mucho amor y para vosotros...
María José Celemín 
"EL DIOS DE LAS PRADERAS VERDES" - NOVELA - MARÍA JOSÉ CELEMÍN
"El abuelo se levantó del sillón de napa granate y manchas grises y salió al corral. Cruzó la cocina de la chimenea (alrededor de la que la familia entera, en los años treinta, se reunía, al calor de la lumbre y rezaba el rosario), luego otra cocina con muebles más modernos; atravesó un pequeño patio cubierto con uralita translúcida donde había un viejo pilón de piedra para lavar, con una rampa ondulada, en la que Vale estrellaba la ropa y la frotaba con un jabón de color marfil, que era de sosa. Daba a las camisas y a sus vestidos de cuerpo entero vuelta y vuelta; la golpeaba y, jadeando, la restregaba arriba y abajo, a lo largo de la ondulada roca ".
El Dios de las Praderas Verdes (capítulo cuarto, primera parte)