Cuando abrimos la puerta del salón de la planta y el jardín se presenta, kilométrico, como la sorpresa final, la unanimidad se materializa en la frase: ¡Dios mío, lo hay aquí! La verdad es que no logro, como con el desván, fotografiar lo enorme que es. He elegido estas dos fotos porque ambas están es perpectiva, aunque no he descubierto un punto más alto para conseguir una panorámica total del mismo.
La foto de la derecha está tomada desde la salida de la planta baja al jardín. Al fondo, se ve el portón que abre a la calle Ronda y, a la izquierda del mismo, se ve el porche. En segundo plano, una mesa con cuatro sillas. A la izquierda está la sala de catas (no se ve). La foto del centro está tomada desde la fuente que se ve en la primera.
La foto de la izquierda está tomada desde el borde del porche. La del medio, desde la mitad y la de la izquierda muestra una sala donde hay más camas que usamos como supletorias cuando llega el caso, los juguetes para los niños y otras.
En la foto del medio se ve la entrada a la sala de catas, que se llama "Señora Vale" porque así se llamaba nuestra abuela (Valeriana) y la casa era donde ella vivía.
Por las noches, en verano, es una delicia apagar las luces y mirar las estrellas escuchando la fuente.
En la foto del medio se ve la entrada a la planta baja y en la de la derecha, una esquina de una mesa con seis sillas y la fuente al fondo.
Estas fotos muestran la mesa redonda con cuatro sillas de hierro que hay justo a la salida al jardín. Se ve parte, en la foto del medio, el salón de la planta baja.
La foto de la derecha está tomada de cerca con el agua cayendo por los angelitos :-)
Estas fotos muestran la misma mesa, que está en el porche. No os olvidéis de guardar los cojines en el baúl. Los gatos, que son muy listos, a la menor, aprovechan para dormir la siesta.
En la foto de la izquierda se vuelve a mostrar las cuatro tumbonas al lado de la entrada de la sala de catas "Señora Vale" y la foto de la derecha muestra las dos jardineras con rejillas, frente a las que hay una mesa para cuatro personas.
Estas fotos muestran la pared del porche y una mesa con dos sillones para sentarse y estar con vuestros amigos en un lugar bello y apacible.
Quería añadir estas dos fotos que tomé desde lo alto de la pared amarilla y que dan una perspectiva más amplia, incluso que la primera foto de esta sección y que es similar. También se puede apreciar la extensión de la cubierta y la altura del porche.
Quería poner estas fotos tomadas más de cerca para que podáis ver los detalles. Esos lugares sorpresa en los que te, de repente, te puedes sentar y tener una de ésas conversaciones en las que se recuerda lo hermoso de las relaciones entre los hombres y los sitios donde se mantuvieron.
He querido poner estas dos fotos para que véais la mejora con la nueva barbacoa. La hicimos en el mes de febrero, así que esta primavera y verano podréis disfrutar de unas barbacoas al aire libre.
Para finalizar, añado estas fotos, que son de mis favoritas. Espero que este "Tour" por el jardín os haya servido para haceros una idea de su amplitud, de lo espectacular del porche y de los rincones que hemos cresdo llenos de encanto.
Todo esto, para vosotros...
... con mucho amor...
María José Celemín 
"EL DIOS DE LAS PRADERAS VERDES" - NOVELA - MARÍA JOSÉ CELEMÍN
"A la salida, al principio del corral donde estaban las gallinas y las vacas, había otro pilón donde desollaban a los conejos; y, cuando Victoria presenciaba la escena, salía corriendo sin poderlo evitar. Sin embargo, el abuelo no tenía miedo, ni asco. Parecía que estaba hecho para poder con todo lo desagradable de la vida; y, cuando con el cuchillo rajaba la tripa al animal, pedía a Sebastián que sujetara al pobre bicho de las patas y él, de la piel, para arrancársela; emitía un gruñido que, de humano, tenía el sonido de una “e”, pero que le salía de la garganta, igual que el día que rugió al mastín.
No había que tener Miedo.
Porque al Miedo había que Hacerle Frente".
El Dios de las Praderas Verdes (capítulo cuarto, primera parte)
El Dios de las Praderas Verdes (capítulo cuarto, primera parte)