"EL DIOS DE LAS PRADERAS VERDES"
"El Dios de las Praderas Verdes" es la primera novela que he publicado. Por favor, entrad en www.mariajosecelemin.com ya que en mi página podréis ver la información.
La primera parte de la novela tiene lugar en "El Alto", que en la vida real es Castronuño.
Creo que es un privilegio contar con una casa rural, un lugar de acogida y una reserva natural que han servido de escenario para crear una historia de ficción.
"El Dios de las Praderas Verdes" relata la historia de Victoria Castronuevo, cuya infancia se desarrolla felizmente en "El Alto". Allí está el Dios de las Praderas Verdes, que es la Felicidad de Victoria en la Naturaleza, interrumpida por la aparición de Regina y un dios ajeno e impuesto. Victoria debe huír de su país y en "Ciudad Mágica" descubre sus talentos. A pesar de ello, regresa a "La Pequeña Venecia", la ciudad cercana a "El Alto" y trabaja en un banco para regresar a "Ciudad Mágica". El ambiente de trabajo en el banco se hace difícil para Victoria que, romántica e idealista, entra en conflicto con los valores brutalmente capiltalistas, en medio de un machismo casi insoportable. En ese horror, conoce a Mauro... Entonces, el regreso a "Ciudad Mágica" comienza a ponerse en duda. 
Comprad la novela y descubrid allí el final. Ha sido iniciada, gestada y parida en Castronuño. Al principio en el desván de la casa rural y, después, en una cabaña de madera a cinco minutos de la casa que compré para atenderos a vosotros y terminar de escribir.
Me ha llevado cuatro años durante los que he estudiado, me he documentado, he leído muchos libros, tesis doctorales y he visitado muchos lugares para hacer esas observaciones a las que los escritores y los actores nos vemos obligados para crear los escenarios y los personajes: a qué olía, cómo daba la sombra, qué ruidos se oían.
A continuación os transcribo un retazo del primer capítulo combinándolo con las imágenes del río Duero, hoy día declarada como reserva natural "Riberas de Castronuño-Vega del Duero":
    "Deslizándose por aquella canícula; sobre los maizales y el carrizo. Allí estaba Dios. El Dios que amanecía con ella. Y El que le hablaba a través de su padre: de la Naturaleza; de los árboles frutales; de la poda; de la recolección y el riego. De los valores. De la Honradez. De la Humildad. De la Bondad…. Era el Dios que vagaba discreto, como un rumor escondido. Oculto, pero real, serpenteando al compás de aquella bruma. Con un disfraz de media noche. Encarnando el propio río. Era el Dios de los Primeros Tiempos. De Los Primeros Amaneceres. De los Sueños Posibles y de las Utopías Realizables. El Dios del Amor. El de la Humanidad. El de lo Verdaderamente Humano. El de la Sensibilidad y la Ternura. El Dios de la Compasión. De los Afectos. De la Comprensión y de la Empatía. El Dios de la Ilusión. El de la Fuerza y el Coraje. El Dios de la Valentía. El Dios de la Espesura y de la Hermosura. El Dios de los Corazones. El de la Infancia
            …Dios, enredado en aquella canícula, fue la primera experiencia de Victoria en el mundo. Aquella Inconsciente Felicidad. Los Primeros Amaneceres de la vida de un ser humano nacida en la Amorosa Naturaleza. Dios era toda aquella Belleza: los pájaros que besaban el cielo y hacían tartas en él; la canícula sobre los maizales; los carrizos reflejados en la superficie del río; la poda en invierno; el riego en verano; los abuelos, sus vacas, sus gallinas y sus rezos de rosario; la recogida de cerezas y ciruelas con Sebastián en el mes de julio y los guisos de Adela con las hortalizas de la huerta; el sol resplandeciente subido en la colina llamando a su ventana y el vergel de los manzanos; el manantial; el huerto; la fértil vega del río; y a la amorosa compañía del tierno Salvador.
            Todo aquello era Dios. Eran los tiempos en que Victoria confiaba en que, de mayor y pronto, el hambre en el mundo se pasaría y todo se arreglaría para bien porque para eso había Tanta Belleza y Tanto Amor. Era tan fácil. Porque por eso y para eso estaba allí Dios, el Dios Todopoderoso...
                                                                                              ...El Dios del Amor...
…El Dios de las Praderas Verdes."